Descuento Seguro de Viaje

Durante años habíamos oído de Belgrado que si era la capital de la fiesta de los Balcanes, que si era una ciudad gris de bloques de hormigón, que si más allá de la fortaleza sobre el río no había gran cosa que ver… y lo cierto es que, después de recorrerla, creemos que esas etiquetas se quedan muy cortas: Belgrado es grande, un poco caótica, gris en algunas esquinas y sorprendentemente elegante en otras, llena de fachadas desconchadas, tranvías que parecen sacados de otra época, iglesias ortodoxas, palacios, grafitis y cicatrices de una historia tan reciente que te van a sorprender.

Atardecer desde la fortaleza de Belgrado
El primer día con este precioso atardecer desde la fortaleza con el río Sava y el Danubio y el monumento del Pobednik, «el Vencedor», descubrimos que Belgrado tiene mucho que ofrecer

En nuestra ruta hemos condensado la Belgrado monumental, la otomana, la yugoslava, la brutalista y la que todavía conserva las heridas de 1999, y lo hemos organizado para hacerlo casi todo a pie, aunque el transporte público es gratuito en la ciudad desde 2025. También hemos incluido en esta ruta de cuatro días una escapadita a Novi Sad, la segunda ciudad del país.

Planning de nuestra ruta por Belgrado

Nuestro viaje fue de viernes tarde a lunes a mediodía, ya que volamos con Air Serbia desde Alicante y era la mejor opción para aprovechar la escapada, pero se podría adaptar perfectamente para una ruta de 3 días por Belgrado en función de los horarios de vuestros vuelos.

Os damos un apunte rápido de como planificamos nuestra visita a Belgrado:

  • Día 1: llegamos a mediodía, dejamos el equipaje en nuestro alojamiento en el centro y nos dedicaremos a conocer el corazón de la ciudad, empezando por la Plaza de la República y Knez Mihailova, pasando por la catedral, la kafana más antigua de Belgrado y el Konak de la princesa Ljubica, para terminar el día en la fortaleza y ver ponerse el sol sobre la confluencia del Sava y el Danubio.
  • Día 2: tren a Novi Sad, casco histórico, fortaleza de Petrovaradin y vuelta para cenar en Skadarlija.
  • Día 3: recorreremos la Belgrado de los grandes edificios, de Terazije y el Parlamento hasta el Templo de San Sava, con las ruinas de los bombardeos de 1999 como hilo conductor de la tarde.
  • Día 4: mañana tranquila por Dorćol y el mercado de Zeleni Venac antes de coger el bus al aeropuerto.

Mapa de Belgrado

En el siguiente mapa os dejamos todos los puntos de interés de la ciudad de Belgrado y Novi Sad divididos por días:

Algunos consejos prácticos antes de vuestra visita

Antes de comenzar os damos algunos detalles que os pueden venir bien para vuestra visita:

  • Moneda: dinar serbio (RSD). A primeros de octubre de 2026 el cambio rondaba los 117 RSD por euro (Banco Nacional de Serbia), aunque realmente es un cambio bastante estable durante todo el año y normalmente os cambirán en torno a los 116. Podréis usar la tarjeta en casi todo, pero llevad efectivo para mercados, pekaras y alguna cosa más. Encontraréis casas de cambio por el centro o podéis sacar dinero de algún cajero.
  • Documentación: los ciudadanos de la UE pueden entrar como turistas hasta 90 días sin visado, y en principio basta con el DNI en vigor para acceder, aunque se recomienda llevar el pasaporte mejor. De todos modos comprobadlo en la ficha de Serbia de gob.es antes de salir, porque estas cosas puede cambiar.
  • Seguro de viaje: no olvidéis que al no estar en la Unión Europea es muy importante contar con un buen seguro de viaje para evitar problemas.
  • Móvil: Serbia no está en el roaming de la UE. Mirad la tarifa de vuestro operador por si os lo incluye aunque es raro, para nosotros la mejor opción fue comprar una eSIM para tener internet, o bien podéis compra una SIM local al llegar.
  • Transporte: desde el 1 de enero de 2025 los autobuses, tranvías y trolebuses urbanos de Belgrado son gratuitos para todo el mundo, sin billete ni tarjeta. La única excepción que os puede afectar es si decidís coger el minibús A1 del aeropuerto, que sigue siendo de pago.

Tranvía en Belgrado

  • Es caro Belgrado?: Ya no es tan barato como hace unos años, sobre todo en las zonas más turísticas, pero sigue siendo más asequible que la mayoría de las capitales de Europa occidental, y el transporte urbano gratuito ayuda mucho a ajustar el presupuesto
  • Cuántos días serían necesarios: dos días completos son el mínimo para recorrer la ciudad; tres permiten caminar sin prisa o como en nuestro caso, incluir una escapadita a Novi Sad.
  • Museos cerrados los lunes: Varios de los museos más visitados, como el Nikola Tesla, el Konak de la princesa Ljubica o el Museo de Yugoslavia cierran los lunes.
  • Cuándo ir: creemos que la mejor época puede ser la primavera y principios de otoño, porque Belgrado es para conocerla a pie y los veranos son bastante calurosos. En octubre el sol se pone poco después de las seis, así que organizad las visitas al aire libre por la mañana y a primera hora de la tarde.
  • Tabaco: Aunque a nosotros nos parece extraño hoy en día puesto que en España hace años que las cosas han cambiado, en Serbia se puede fumar en bares, restaurantes y cafeterías, tenedlo en cuenta.
  • Alojamiento: Nosotros nos alojamos en un apartamento junto a la Plaza de la República, en Stari Grad, y no cambiaríamos de zona ya que lo tenéis todo a un paso. Un detalle a tener en cuenta, el pago nos lo pidieron en efectivo, algo que en Belgrado no es raro, así que leed bien las condiciones de pago al reservar.

Y un pequeño aviso antes de empezar: no vengáis buscando una ciudad restaurada y arreglada para gustar al turista, porque os llevaréis una impresión equivocada. Belgrado mezcla fachadas preciosas con edificios medio desconchados, casas que parecen palacios como edificios de estilo “comunista”, y quizás esa mezcla, sea lo que le da personalidad.

Atardecer desde las murallas de la fortaleza de Belgrado
Atardecer desde las murallas de la fortaleza de Belgrado

Un poco de historia para entender Belgrado

Para entender mejor lo que vamos a ver en la ciudad hay que entender que Belgrado ha sido destruida y reconstruida tantas veces que sus calles podrían llenar un libro de historia, y tristemente algunas de esas páginas se escribieron hace muy poco tiempo, de hecho, muchos aun lo recordaréis… Con estas pequeñas pinceladas lo único que queremos es explicar algunos de los principales hechos históricos que han marcado el carácter y arquitectura de Belgrado.

De Singidunum a los 78 días de bombardeos en 1999

Los romanos llamaron a la ciudad Singidunum e instalaron en la colina sobre los dos ríos a la Legión IV Flavia. Siglos después, a comienzos del siglo XV, el déspota Stefan Lazarević la convirtió por primera vez en capital del Estado serbio, hasta que los otomanos de Solimán el Magnífico la tomaron en 1521. A partir de ahí Belgrado quedó entre el Imperio otomano y el de los Habsburgo, cambió de manos varias veces durante el siglo XVIII y no vio salir a la última guarnición turca de su fortaleza hasta 1867.

Tras la Primera Guerra Mundial, en la que Serbia perdió una parte enorme de su población, nació en 1918 el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, que más tarde pasaría a llamarse Yugoslavia, «tierra de los eslavos del sur», con Belgrado como capital.

La invasión alemana de 1941 destruyó aquel primer Estado y, al terminar la guerra, Josip Broz Tito levantó una Yugoslavia socialista de seis repúblicas (Serbia, Croacia, Eslovenia, Bosnia y Herzegovina, Macedonia y Montenegro) y dos provincias autónomas dentro de Serbia, Vojvodina y Kosovo.

Rompió con Stalin en 1948, fue uno de los impulsores del Movimiento de Países No Alineados y, mientras vivió, mantuvo unido el país bajo el lema de «hermandad y unidad». Muchos serbios mayores recuerdan aquella época con mucha nostalgia, la del empleo y la sanidad para todos; otros recuerdan también que era un régimen de partido único.

Tras la muerte de Tito en 1980 llegó la crisis económica, la inflación y el auge de los nacionalismos, con Slobodan Milošević ganando poder en Serbia a finales de los 80. Entre 1991 y 1992 se independizaron Eslovenia, Croacia, Macedonia y Bosnia y Herzegovina, y las guerras de Croacia y, sobre todo, de Bosnia se convirtieron en el conflicto más sangriento de Europa desde 1945, con crímenes graves por parte de varios bandos y cientos de miles de desplazados.

Serbia y Montenegro siguieron unidas como República Federal de Yugoslavia, pasando en 2003 a llamarse «Serbia y Montenegro» y en 2006, tras el referéndum montenegrino, Serbia volvió a ser un Estado independiente.

Quieres saber cómo ahorramos en nuestros viajes?
Descubre los secretos del Intercambio de Casas, la forma en que conseguimos alojarnos gratis por todo el mundo!!.

En 1998 estalló la guerra de Kosovo entre el Ejército de Liberación de Kosovo y las fuerzas serbias, y tras el fracaso de las negociaciones la OTAN bombardeó la República Federal de Yugoslavia entre el 24 de marzo y el 10 de junio de 1999, sin autorización del Consejo de Seguridad de la ONU.

Para la Alianza y buena parte de Occidente fue una intervención para frenar la limpieza étnica en Kosovo; para muchos serbios fue una agresión que todavía duele, entre otras cosas porque hubo víctimas civiles en pleno Belgrado. Por eso conviene hablar del tema con tacto: no es historia de libro, sino algo que la mayoría de belgradenses adultos vivió en primera persona, con sirenas antiaéreas casi cada noche durante semanas.

Quizás para conocer mejor la ciudad y su historia, una buena opción sería realizar el siguiente Free Tour por Belgrado.

Belgrado en 4 días (con escapada a Novi Sad)

Entremos ya en detalle de la ruta día a día.

Día 1 – Plaza de la República, Knez Mihailova y Kalemegdan

Aterrizamos en el aeropuerto Nikola Tesla a mediodía y, en lugar de pelearnos con taxistas, cogimos el bus 72, gratuito, hasta Zeleni Venac, a cinco o diez minutos andando de nuestro apartamento junto a la Plaza de la República. Dejamos las cosas, comimos algo rápido y salimos a aprovechar la luz, que en octubre se acaba pronto.

Plaza de la República (Trg Republike) y Museo Nacional

Si hay un sitio por el que vais a pasar una y otra vez, es esta plaza, podríamos decir que es la más céntrica de la ciudad.

Plaza de la República, Belgrado

La preside la estatua ecuestre del príncipe Mihailo Obrenović, de 1882, aunque el pobre príncipe ha perdido todo el protagonismo, porque cuando los belgradenses quedan aquí dicen simplemente «kod konja», “junto al caballo”. Fijaos en que Mihailo señala hacia los territorios que en su época seguían bajo dominio otomano, y en los nombres de ciudades del pedestal.

Detrás está el Museo Nacional de Serbia, el más antiguo del país, que, por la noche, completamente iluminado, regala una de las mejores vistas de la plaza.

Knez Mihailova, la calle más popular de la ciudad

Es el gran paseo peatonal, siempre lleno de gente, terrazas, músicos y fachadas señoriales, y funciona casi como una autopista para turistas a pie: por un extremo nace en la plaza de la República y por el otro os deja prácticamente en la puerta de Kalemegdan.

Por aquí pasaba hace casi dos mil años una de las vías de la Singidunum romana, pero la calle actual empezó a tomar forma después de 1867, cuando los otomanos abandonaron la fortaleza y Belgrado quiso parecerse a una capital centroeuropea.

Callejón en la calle Knez Mihailova

Recibió el nombre de Mihailo en 1870, dos años después de que lo asesinaran, así que nunca llegó a verla bautizada. Hasta los años 80 circulaban coches por ella, aunque hoy cuesta de imaginarlo.

Kalemegdan y el Monumento de Gratitud a Francia

Continuando por la calle Knez Mihailova hasta el final, entramos en el gran parque de la ciudad. Lo primero que conviene saber es que, aunque popularmente se le suele llamar Kalemegdan a todo, la fortaleza en sí es la Beogradska tvrđava y Kalemegdan es el parque que se extiende delante.

Kalemegdan belgrado

Su nombre proviene del turco kale (fortaleza) y meydan (explanada). En mitad del parque os encontraréis con una estatua de una mujer de bronce en honor a Francia… ¿qué hace un monumento a Francia aquí?

Monumento en agradecimiento a Francia, Belgrado

Es obra de Ivan Meštrović, se inauguró el 11 de noviembre de 1930, doce años después del armisticio, y agradece la ayuda francesa durante la Primera Guerra Mundial, incluida la acogida y formación de miles de jóvenes serbios tras la retirada por Albania. Detrás hay un rotulo que dice: «Amamos a Francia como ella nos amó».

fortaleza Kalemegdan belgrado

Ružica, Santa Petka y la Torre Jakšić

Bajando hacia el Danubio, casi escondida entre las murallas de la fortaleza encontraremos la pequeña iglesia Ružica, un antiguo polvorín reconvertido en iglesia militar en el siglo XIX y gravemente dañado en 1915.

Iglesia Ruzica, Belgrado

 

Aunque ya de por sí es bonita por fuera, lo más sorpréndete lo encontraremos dentro, las lámparas están hechas con casquillos de munición, piezas de artillería y sables de la Primera Guerra Mundial y a la entrada la custodian dos soldados de bronce, uno medieval y otro de las guerras de principios del siglo XX.

Frescos de la Iglesia Ruzica

Además de estas curiosidades, los frescos de la pequeña iglesia son realmente impresionantes, y si tenéis suerte como fue nuestro caso, la encontraréis vacía disfrutarla casi vosotros solos.

Al lado, encontramos la pequeña capilla de Santa Petka (1937), la cual atrae a muchos fieles parece ser que por su fuente. Nosotros la encontramos llena de gente por una misa que se iba a oficiar.

Capilla Santa Petka, Belgrado

Un poco más allá encontramos la Torre Jakšić, del siglo XV, con su puente de madera, que parece el decorado de una película medieval. Bajo sus muros hay un osario con soldados caídos defendiendo Belgrado en 1914-1915.

Torres fortaleza Belgrado

Pobednik y la confluencia del Sava y el Danubio

Una buena opción es dejar para el final el monumento del Pobednik, «el Vencedor», la figura de Meštrović que desde 1928 vigila los ríos desde lo alto de su columna y es uno de los mejores puntos de la fortaleza para ver el atardecer. Desde la ubicación de la escultura veréis cómo el río Sava se une con el Danubio y, justo enfrente, encontramos los barrios de Novi Beograd y Zemun.

Atardecer fortaleza Belgrado

Esta zona, junto con las murallas que hay un poco más arriba son ideales para acabar el día sentados tranquilamente viendo ponerse el sol.

Catedral de San Miguel Arcángel (Saborna crkva)

A pocos minutos de la fortaleza saliendo en dirección al río Sava, encontramos la iglesia ortodoxa más importante del centro, construida entre 1837 y 1840 sobre el solar de otra más antigua y coronada por un campanario altísimo. Enfrente está el edificio del Patriarcado de la Iglesia ortodoxa serbia, de los años 30.

Catedral de San Miguel, Belgrado

Kafana «?» (Znak pitanja)

Justo delante de la catedral encontraréis la kafana más antigua de Belgrado, en una casa de 1823 que es uno de los pocos ejemplos que quedan de casa urbana balcánica de principios del XIX.

Mobiliario Kafana ? Belgrado

Su nombre es una de las historias más curiosas de Belgrado, resulta que en el siglo XIX se llamaba algo así como «la taberna junto a la catedral», a la Iglesia parece ser que no le hizo ninguna gracia y, en 1892, el dueño colgó provisionalmente un interrogante mientras se resolvía la disputa por el nombre… y el interrogante se quedó para siempre.

Merece la pena al menos un café o una rakija en su interior de mesas bajas, aunque si queréis cenar deberéis reservar, ya que suele llenarse.

Palacio de la princesa Ljubica (Konak kneginje Ljubice)

En la misma manzana encontramos la residencia o palacio que el príncipe Miloš Obrenović mandó construir entre 1829 y 1831 para su familia, y que es uno de los poquísimos edificios que quedan de la Belgrado de esa época, con su hammam añadido en 1836.

Hoy forma parte del Museo de la Ciudad de Belgrado y recrea interiores del siglo XIX, desde los salones de estilo otomano con divanes hasta los Biedermeier, así que es una forma estupenda de entender la evolución de la ciudad.

El precio de la entrada es barato, pero nosotros no pudimos visitarla porque llegamos cuando ya había cerrado.

Para acabar el día y cenar, nuestra idea era cenar en una taberna tradicional, la famosa Kafana SFRJ, un pequeño local decorado como un museo de la Yugoslavia desaparecida, con retratos de Tito, radios y teléfonos de época, pero al llegar nos dijeron que estaba todo reservado.

Kafana SFRJ belgrado

Así que nos volvimos dirección al centro para cenar en Proleće, donde pudimos disfrutar de la cocina local. Tenéis su ubicación exacta en nuestro mapa de Belgrado.

Día 2 – Escapada a Novi Sad y noche en Skadarlija

Hoy toca madrugar un poco, porque es conveniente coger un tren temprano entre las 8:00/9:00 hrs para aprovechar bien el día. En nuestro caso cogimos un tren desde la estación de Beograd Centar (Prokop) a las 9:00 hrs. Esta estación se encuentra algo apartada del centro, pero se puede llegar perfectamente en bus.

Tren de Belgrado a Novi Sad

Existen varios tipos de trenes para llegar a Novi Sad, pero por el precio os recomendamos coger o InterRegio que tarda unos 40 minutos o el SOKO, el de alta velocidad, que tarda poco más de media hora.

La estación principal de Novi Sad sigue cerrada desde el derrumbe de su marquesina el 1 de noviembre de 2024, que mató a 16 personas, así que en nuestro caso tuvimos que parar en Petrovaradin e ir en bus hasta el centro.  Parece ser que ahora los SOKO e InterRegio llegan al nuevo apeadero TPS Novi Sad, a unos 4 km del centro, conectado con la línea urbana 4. Los SOKO también paran en Petrovaradin, desde donde la línea 3 os lleva al centro. Lo tenéis todo explicado, junto con las visitas, en nuestra guía de qué ver en Novi Sad.

En Novi Sad las visitas más importantes son las siguientes (las tenéis explicadas en detalle en nuestro artículos sobre los lugares más interesantes de Novi Sad):

  • La Plaza de la Libertad (Trg Slobode), con el Ayuntamiento neorrenacentista y la estatua de Svetozar Miletić.
  • La iglesia católica del Nombre de María y su tejado de cerámica Zsolnay.
  • Las calles peatonales Dunavska y Zmaj Jovina.
  • El parque Dunavski.
  • El barrio barroco de Gradić, al otro lado del Danubio.
  • La fortaleza de Petrovaradin y su reloj «borracho».
  • El Palacio Episcopal y la catedral ortodoxa de San Jorge.
  • La Sinagoga.

Novi Sad

Los billetes de tren los podéis comprad en la web de Srbijavoz o de manera física en la estación, pero sobre todo para los trenes de alta velocidad, Soko, conviene comprarlos con antelación.

Nuestra recomendación, y así es como lo hicimos nosotros, fue comprar el de ida de manera online para el horario que nos interesaba y el de vuelta comprarlo en la estación cuando finalizamos las visitas.

Skadarlija, la que llaman la “Montmartre de Belgrado”

De vuelta en Belgrado, y siendo sábado como era nuestro caso, lo más adecuado era “perdernos” por Skadarlija, una calle empedrada de casas decimonónicas que fue el barrio bohemio de poetas y pintores y que hoy está llena de kafanas con música en directo.

Barrio de Skadarlija, Belgrado

Es bonita y tiene ambiente, pero creemos que está bastante orientada al turismo y que debe haber perdido su esencia original.

Nuestra recomendación es dar el paseo por ella y cenar en alguna de las calles de alrededor, donde los precios bajan y la cocina es más auténtica. Si os apetecen ćevapi o Pljeskavica, por la zona tenéis locales sencillos con muy buena fama, como Drama Ćevapi donde cenamos nosotros.

Pljeskavica Belgrado
Pljeskavica, la famosa «hamburguesa Serbia» en Drama Cevapi

Día 3 – Terazije, San Sava y las tristes huellas de 1999

Este día nos lo tomaremos con menos prisa, saldremos hacia el sur para llegar hasta el Templo de San Sava y volveremos hacia el norte por la avenida Kneza Miloša, que es donde Belgrado enseña sus cicatrices más recientes. Son unos 7-8 km a pie, cómodos si os tomáis el día con calma, aunque también podéis hacer algún tramo en bus o tranvía si no os apetece andar.

Terazije y el Hotel Moskva

La plaza Terazije es el gran cruce del centro, con el Palacio Albania (1940), considerado el primer rascacielos de Belgrado, y el Hotel Moskva, inaugurado en 1908 como sede de la aseguradora rusa Rossiya y hotel de lujo, con una fachada de cerámica verde a ningún edificio de alrededor.

Hotel Moskva, Belgrado

Por sus salones han pasado reyes, políticos y estrellas de cine, como Alfred Hitchcock. Aunque no os alojéis, podéis tomar un café en su pastelería y probar su famosa tarta de fruta, almendras y crema, llamada Moskva šnit.

Asamblea Nacional

Este edificio en el que destaca su cúpula de color verde, tardó 29 años en construirse. La primera piedra se puso en 1907 y, entre guerras balcánicas, la Primera Guerra Mundial y la falta de dinero, no se inauguró hasta 1936.

Asamblea Nacional de Serbia

Quizás lo más interesante son las esculturas de la escalinata, de Toma Rosandić, con hombres que intentan domar caballos negros desbocados, la fuerza sometida por la razón, algo bastante apropiado delante de un parlamento.

Iglesia de San Marcos y parque Tašmajdan

Esta iglesia, aunque parece de estilo medieval, se construyó entre 1931 y 1940 inspirándose en el monasterio de Gračanica, en Kosovo. Dentro está el sarcófago del emperador Stefan Dušan, el gran zar de la Serbia del siglo XIV, y en la cripta reposan el rey Alejandro Obrenović y la reina Draga, asesinados en el golpe de 1903.

Iglesia de San Marcos, Belgrado

Su interior es realmente impresionante, con unos frescos preciosos, pero está prohibido sacar fotos, por ello no os podemos mostrar ninguna. Justo al lado encontraréis el precioso parque Tašmajdan, que tuvimos la suerte de verlo precioso con los impresionantes colores otoñales.

Parque Tasmajdan, Belgrado

Las ruinas de la Radio Televisión Serbia (RTS)

Justo detrás del parque encontramos una de esas huellas horribles que dejan las guerras, un edificio totalmente reventado por las bombas que se ha conservado tal cual.

Ruinas Radio Televisión Serbia

La madrugada del 23 de abril de 1999 la OTAN bombardeó la sede de la televisión pública, a la que acusaba de ser un instrumento de propaganda del régimen de Milošević, y murieron 16 trabajadores. En el parque Tašmajdan, a pocos metros, un memorial con sus nombres lleva una sola palabra: Zašto?, «¿Por qué?».

Museo Nikola Tesla

A unos 10 minutos andando desde el parque o las ruinas se encuentra el museo de Nikola Tesla, uno de los símbolos nacionales. Tesla, nació en 1856 en una familia serbia que vivía en lo que actualmente es Croacia y murió en Nueva York en 1943. Para Serbia es uno de sus personajes más venerados, de hecho, hasta el aeropuerto lleva su nombre.

El museo se visita en grupos guiados con demostraciones de sus experimentos. La visita guiada en inglés 800 RSD (ver web oficial).

Mercado Kalenić

Nosotros somos unos amantes de los mercados y como no podía ser menos, no podíamos dejar de visitar uno de los más importantes de la ciudad, el Mercado Kalenić.

Mercado Kalenic, Belgrado

Situado en el barrio de Vračar, lleva abierto desde 1926 en los terrenos que donó Vlajko Kalenić. Este mercado es uno de esos sitios donde de verdad sientes el ambiente más local: quesos, kajmak, ajvar casero, fruta, flores y puestos de segunda mano. A nosotros nos sirvió para resguardarnos de la lluvia y probar unos dulces caseros.

Templo de San Sava (Hram Svetog Save)

Este templo ortodoxo quizás sea uno de los edificios más conocidos de Belgrado, lo habréis visto en muchas fotos mientras preparéis vuestro viaje, pero hasta que no estéis delante de esta mole blanca no os hacéis una idea de lo enorme que es.

San Sava, Belgrado

Según la tradición, aquí quemaron los otomanos en 1594 las reliquias de San Sava, fundador de la Iglesia ortodoxa serbia autocéfala. Las obras de construcción de este enorme templo empezaron en 1935, se pararon con la guerra, la Yugoslavia de Tito negó durante décadas el permiso para seguir, y no se reanudaron hasta 1985.

Su cúpula de unas 4.000 toneladas se montó en el suelo y se elevó en 1989 en una operación de unos cuarenta días. Alcanza 70 metros, más 12 de la cruz, y cabe en torno a 10.000 personas; durante años fue la mayor iglesia ortodoxa en uso del mundo, hasta que la superó la nueva catedral de Bucarest.

Frescos en las paredes de San Sava, Belgrado

Pero lo mejor está dentro: unos 14.000-15.000 m² de mosaicos de fondo dorado, terminados en los últimos años con participación rusa. No os vayáis sin bajar a la cripta, es un lugar interesante para conocer.

Esta zona y los alrededores son perfectos para comer el plato más popular de Serbia, el burek, hojaldre relleno de carne, queso o espinacas que se acompaña con yogur.

Pekara Trpković, Belgrado

La panadería Pekara Trpković, en la calle Nemanjina, tiene colas porque tiene fama de tener los mejores burek de toda la ciudad. En nuestro caso intentamos probarlos, pero la cola era tan enorme que desistimos.

Generalštab, el antiguo Estado Mayor yugoslavo

Siguiendo por la calle Nemanjina hasta el cruce con Kneza Miloša encontramos uno de los edificios que nos recuerda los hechos sucedidos en la Belgrado de finales del siglo XX, los dos bloques escalonados del Generalštab, obra de Nikola Dobrović.

Generalštab, Belgrado

La OTAN los bombardeó la noche del 29 al 30 de abril y de nuevo el 7 de mayo de 1999. Encontrarnos con esas ruinas en medio de la ciudad, viendo como la gente local seguía su ritmo de vida la verdad es que nos estremeció un poco… Desde 2005 el complejo fue declarado monumento cultural y mantenido en las condiciones visibles para recordad los horrores sucedidos allí mismo.

Parece ser que llevan un par de años intentando llevar a cabo un proyecto hotelero, pero las protestas y recursos interpuestos por diversas asociaciones de memoria histórica han conseguido pararlo, por ahora.

Palacio Viejo y Palacio Nuevo

Tomando dirección norte de vuelta al centro de la ciudad y frente al parque Pionirski, están el Stari dvor (Palacio Viejo), el palacio que mandó levantar el rey Milan Obrenović en la década de 1880, cuando Serbia acababa de convertirse en reino y que hoy alberga la Asamblea de la ciudad, y el Novi dvor (Palacio Nuevo), sede de la Presidencia de la República. En apenas unos metros tenéis palacios, jardines, Parlamento y buena parte de la historia política del país.

No pudimos visitar bien la zona porque estaban con obras de pavimentación y restauración de los alrededores de los palacios.

El día habrá sido largo, así que lo acabaremos cenando por la zona centro.

Día 4 – Paseo por el barrio de Dorćol y vuelta al aeropuerto

El último día estará condicionado por el horario de vuestro vuelo de vuelta, en nuestro caso salía a media tarde, con lo que disponíamos de la mañana para las últimas visitas.

Mezquita Bajrakli (Bajrakli džamija)

Subiendo por Knez Mihailova y girando hacia Gospodar Jevremova aparece una mezquita de tamaño modesto que, sin embargo es interesante de visitar, más que por su belleza, por su historia. De los alrededor de 273 templos islámicos que parece ser que llegó a tener la Belgrado otomana, es la única que sigue en pie y en uso. Se levantó hacia 1575, aunque algunas fuentes fechan el edificio actual en el siglo XVII.

Durante la ocupación austriaca de 1717-1739 se convirtió en iglesia católica y volvió a ser mezquita cuando regresaron los otomanos. Su historia reciente también tiene cicatriz: la noche del 17 al 18 de marzo de 2004 la incendiaron manifestantes en Belgrado como represalia por la quema de iglesias serbias en Kosovo durante aquellos disturbios, y tuvo que ser restaurada.

Dorćol y la fuente Čukur

Dorćol es el barrio que baja hacia el Danubio, con calles tranquilas, cafés de barrio y un aire más alternativo, lleno de grafitis y pequeñas cafeterías donde tomar algo.

Grafiti en Dorcol, Belgrado

La idea es perderse entre las callejuelas del barrio viendo otro ambiente distinto de Belgrado. De todos modos, en la calle Dobračina encontraréis la fuente Čukur, el lugar más visitado del barrio. Se trata de una escultura de un niño con un cántaro roto que recuerda a Sava Petković, un aprendiz muerto en junio de 1862 a manos de soldados otomanos cuando iba a por agua.

Fuente Cukur, Belgrado

Aquel incidente provocó enfrentamientos y el bombardeo de la ciudad desde la fortaleza, y la presión internacional que siguió terminó con la retirada de la guarnición turca en 1867. La fuente actual es de 1931.

Mercado de Zeleni Venac

Terminaremos nuestra visita a Belgrado con el Mercado de Zeleni Venac, aprovechado que tenemos justo al lado la parada del bus que nos llevará al aeropuerto. Se trata de un mercado cubierto donde se venden sobre todo productos de la zona, ideal para llevaros ajvar, miel o rakija, o para comer algo barato antes del vuelo.

Desde justo enfrente del mercado cogeremos el bus 72 para llegar al aeropuerto, pero os damos mejor los detalles en nuestro artículo sobre cómo ir del aeropuerto de Belgrado al centro.

Código ético: El contenido escrito en este blog es contenido original redactado por nosotros en el 99% de los casos. Hablamos de nuestras experiencias personales, sin la influencia de ninguna marca o empresa. Algunos artículos, que no todos, pueden contener enlaces de afiliación. Si se reserva o se compra algo a través de esos enlaces, se puede generar un ingreso para nosotros, sin incremento del coste al lector. Estos ingresos nos ayudan en el mantenimiento del blog, pero no condicionan lo que escribimos.

Deja una respuesta

Información Básica sobre Protección de Datos:

Responsable: Víctor J. Rodrigo

Finalidad: Moderar y responder comentarios de usuarios

Derechos: Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en mochilerosdospuntocero@gmail.com, así como el derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control.

Información adicional: En la Política de Privacidad de Mochileros 2.0, encontrarás información adicional sobre la recopilación y el uso de su información personal ,incluida información sobre acceso, conservación, rectificación, eliminación, seguridad, y otros temas.