Islandia, la isla conocida como el país de Hielo y Fuego, era uno de nuestros anhelos viajeros, un sueño viajero que por fin pudimos conocer, si quieres saber los lugares más apasionantes que recorrer en una ruta por Islandia en 15 días, a continuación, te contamos todos los detalles.

Ruta por Islandia en 15 días

Ruta en Camper por Islandia en 15 días

Cuando comenzamos a planear el viaje a Islandia, uno de los puntos a los que más vueltas le dimos era el tiempo necesario para conocer el país, y como íbamos a recorrerlo, en camper o autocaravana, o de hoteles.

Camper con la que recorrimos Islandia en 15 días

Teníamos claro que queríamos dar la vuelta completa a la isla, y poder ver, hacer y conocer, los lugares más interesantes de Islandia. Además, sabíamos que posiblemente era un país que nos iba a dejar con ganas de más, así que, optamos por hacer una ruta lo suficientemente importante para conocer la mayor parte de sitios.

Al final, optamos por pasar dos semanas en Islandia, que nos permitirían dar la vuelta completa a la isla con tranquilidad, y sin prisa, con un ritmo que nos hiciera disfrutar de la increíble naturaleza que atesora Islandia.

Preciosas montañas de las Tierras Altas

Además, decidimos que, dada la climatología cambiante del país, la mejor forma de conocerlo y poder modificar nuestras rutas diarias en función del tiempo, sin preocuparnos de donde teníamos que dormir, y de poder estar más en contacto con la naturaleza, era viajar en camper por Islandia, por eso optamos por hacerlo de esta manera.

Por ello, ahora, y de manera resumida, ya habrá tiempo más delante de entrar en detalles, os vamos a mostrar nuestra ruta por Islandia durante 15 días.

Día 1 – Vuelo y llegada a Islandia

En los últimos años, Islandia ha crecido en interés por parte de los viajeros, y encontrar vuelos al país es sencillo, y conseguir vuelos a buen precio desde España no es complicado. En nuestro caso, encontramos unos vuelos con SAS muy bien de precio, con una escala en Copenhague, saliendo desde nuestra ciudad, Alicante.

Aunque es fácil encontrar vuelos directos a Islandia desde varias ciudades españolas, bien con la nueva compañía que ha comenzado a operar este 2021, Play Airlines, o con Icelandair, Vueling, y según la temporada alguna aerolínea más.

Otro de los puntos a tener en cuenta es la llegada al país, normalmente los vuelos llegan y salen del país a horas “intempestivas”, por lo que muchas veces debemos pernoctar en el aeropuerto o cerca.

En nuestro caso, el vuelo llegó a las 23:50 horas, por lo que decidimos dormir en el hotel que hay junto al aeropuerto, para comenzar nuestra ruta en camper por Islandia al día siguiente.

El Aurora Hotel, se encuentra a escasos metros del aeropuerto, y viene genial cuando llegas tarde o sales en un vuelo temprano del país.

Día 2 – Recogida de Camper, Kerid Cráter, Hjálparfoss, Urridafoss, noche en Hella

Tanto si tenéis que recoger una Camper, como una Autocaravana, e incluso un coche de alquiler, las empresas o bien tienen su sede en el propio aeropuerto, o os recogen, y os llevan al lugar de entrega del vehículo. Cosa que hicimos nosotros y comenzamos la ruta.

Tras eso, y muy cerca del aeropuerto, procedimos a abastecernos en un supermercado Bonus y Kronan, que son de los dos con mejores precios del país, y de los que ya os hablaremos.

El día, nos salió bueno, pero a media mañana empezó a empeorar, con lo que decidimos modificar un poco nuestra ruta. Esto es algo muy habitual en este país, y la libertad de llevar la casa a cuestas recorriendo Islandia en camper facilita mucho las cosas.

Nuestra primera visita fue el Cráter Kerid, un impresionante cráter de unos 270 metros de diámetro que cuenta con un precioso lago de color turquesa en su interior. Por cierto, el cráter está en terrenos privados, y es uno de los pocos monumentos naturales en los que hay que pagar en Islandia.

Escalera de bajada al cráter Kerid

Tras visitar el cráter con una lluvia incesante, que no nos dejó disfrutar todo lo que nos hubiera gustado, pusimos rumbo a la que iba a ser nuestra primera cascada en Islandia, Hjálparfoss. Esta curiosa cascada en forma de “V”, realmente está formada por la unión de 2 ríos en este punto, que forma esta bonita y llamativa cascada de algo más de 10 metros.

Vista de la Cascada Hjálparfoss

Aunque nos acercamos a la cercana Granja Vikinga Þjóðveldisbærinn Stöng, y estuvimos más 20 minutos en su parking, el impresionante chaparrón que nos estaba cayendo hizo que desistiéramos de su visita, y pusiéramos rumbo a la cascada Urridafoss.

Urridafoss se encuentra junto a la famosa “carretera 1” que circunvala el país, por ello es una parada rápida, pero que merece la pena. A pesar de que Urridafoss no tiene una gran caída de agua, si que es una cascada potente y bonita de ver.

La potente cascada Urridafoss

Tras eso, y con un mal tiempo importante, pusimos rumbo a la localidad de Hella, donde hicimos noche para al día siguiente poder visitar las Tierras Altas islandesas.

Día 3 – Landmannalaugar, Keldur Turf House, noche en Camping Hamragardar

Nos levantamos preocupados, había estado toda la noche lloviendo fuerte, y este día íbamos a ir a Landmannalaugar, las conocidas como “highlands” o Tierras Altas.

Para llegar a las tierras altas, y puesto que no teníamos o coche 4×4 que es necesario por el tipo de carretera por el que se accede, cogimos un bus 4×4 que durante los meses de verano realiza una ruta desde Reykjavik a Landmannalaugar, con parada en Hella y otros puntos intermedios.

Según nos íbamos adentrando en el interior del país, entre preciosas montañas de diferentes colores, el clima mejoró, y el sol comenzó a asomar. Una vez en las Tierras Altas, comenzamos una ruta senderista, de las muchas que se pueden hacer, incluso algunas de varios días, aunque en nuestro caso, optamos por una de algo más de 7 kilómetros, que nos permitió ver la belleza de esta zona.

Las diferentes erupciones volcánicas, los restos de cuarzo y sílice que forman las coloridas rocas de riolita, los valles, las fumarolas, y la impresionante orografía, hacen de Landmannalaugar una de las zonas más bellas de Islandia.

Ruta por Landmannalaugar

En nuestra ruta hasta la cima del monte Brennisteinsalda, nos permitió caminar entre campos de lava, obtener unas imponentes vistas de las montañas de los alrededores y disfrutar de los preciosos valles y ríos que recorren esta zona.

Y tras la ruta, nuestro primer contacto con las aguas termales, dándonos un baño en el río termal que hay junto al camping de Landmannalaugar. Un agradable momento de relax que nos vino genial tras la ruta senderista.

Baño el río termal de las Tierras Altas

Tras regresar de nuevo a Hella, y recoger la camper, nos fuimos a conocer la aldea vikinga Keldur Turf House. En esta aldea encontramos varias casas antiguas con los techos cubiertos de césped y turba, que servían de aislante, de hecho, hay quien dice que es la aldea de este tipo más antigua del país. Nosotros al llegar ya tarde, no pudimos visitar su interior.

Casas de la Aldea Vikinga Keldur

Desde aquí nos fuimos directos al Camping Hamragardar, junto a la cascada Seljalandfoss, donde hicimos noche.

Día 4 – Cascadas Seljalandfoss y Gljufrafoss, Avión “Estrellado”, Cascada Skógafoss, noche en Vik

Nada más levantarnos, y aprovechando antes de que llegarán los grupos organizados, nos acercamos a pie a la Cascada Seljalandfoss, que estaba junto al camping. Esta cascada con casi 60 metros de altura es una de las más conocidas del país, por su belleza, y porque se puede rodear entera.

Cascada Seljalandfoss

Junto a esta, a unos cientos de metros, escondida tras una grieta, encontramos la cascada Gljufrafoss, a la que se entra siguiendo el propio curso del agua que cae de la cascada.

La cascada escondida, Gljufrafoss

Tras visitar la cascada, y con una lluvia muy fuerte, y viendo que nuestros chubasqueros, estaban bien, pero no todo lo que nos gustaría, decidimos ir a Vik a comprarnos unos mejores, mientras esperábamos que el tiempo mejorara.

La siguiente parada, y ya bien protegidos de la lluvia, fue visitar el Avión DC-3 que descansa sobre la playa de arena negra de Sólheimasandur. Se trata de un avión militar estadounidense que en los años 70 se vio obligado a hacer un aterrizaje de emergencia en esta remota playa del sur de Islandia.

El avión estrellado en la playa de Islandia

Está claro que no es monumento, está claro que no es uno de los lugares más impresionantes del país, pero nos apetecía conocerlo, y nos gustó recorrer esa ruta por ese paisaje desolador, y ver de repente aparecer ante nuestros ojos aquel aparato plateado que contrasta tanto con el terreno de su alrededor. Eso sí, que sepáis que la ruta son 4 kilómetros de ida, y otros tantos de vuelta.

Para terminar con el día, pusimos rumbo a otra de las cascada más impresionantes y bonitas del país, Skógafoss. La cascada cuenta con una caída de 60 metros de altura y un ancho de más de 25 metros, y si tenéis suerte, no como nosotros que nos llovía a mares, podréis ver el arco iris que se forma en días de sol.

La potente cascada de Skogafoss desde el frente

A pesar del mal tiempo, disfrutamos mucho de esta cascada, desde abajo, desde el mirador de arriba, al que se accede por una larga escalera, y de las cascadas que hay curso arriba.

Tras esto, volvimos a modificar nuestro itinerario, ya que pensábamos dormir en el camping junto a la cascada, pero no nos gustó, y nos fuimos al de Vik, pero eso ya os lo contaremos cuando hablemos de los campings.

Día 5 – Treking por el Glaciar Sólheimajökull, Acantilados Dyrhólaey, Playa Reynisfjara, noche en Vik

Este día teníamos una de las actividades que más ganas teníamos de hacer de todo el viaje, íbamos a hacer un ¡¡¡trekking por encima de un glaciar!!!

Preparados para el trekking por el glaciar

En Islandia hay varios glaciares sobre los que se pueden hacer rutas. Nosotros optamos por el Sólheimajökull orientados por la empresa Icelandic Mountain Guides, ya que buscábamos una ruta en la que pudiéramos aprovechar mejor el tiempo, y no estuviera muy llena de gente, además de que fuera asequible para las niñas, ya que iba a ser la primera vez que se calzaban unos crampones.

Tras andar unos 15 minutos desde donde dejamos el coche, nos encontrábamos delante del imponente glaciar Sólheimajökull, calzándonos los crampones y comenzando a recorrer esa maravilla de la naturaleza.

Listos para la ruta por el glaciar Solheimajokull

La ruta, que nos llevó unas 3 horas, fue una auténtica maravilla, un contraste de colores constante. Intensos azules del hielo, negros de las cenizas volcánicas, blancos, verdes del paisaje… Por hacer, incluso bebimos agua pura directamente del glaciar. Fue una experiencia que nunca olvidaremos.

Caminando por encima del glaciar

Llenos de adrenalina, tras acabar la ruta, pasamos un buen rato contemplando los preciosos icebergs que se habían desprendido del glaciar, antes de seguir con nuestro camino.

Nuestra siguiente parada fue en los acantilados Dyrhólaey, un lugar donde disfrutar de esta preciosa zona de costa islandesa, e importante lugar de nidificación de los Frailecillos o Puffins, aunque aquí ya no quedaba ninguno, ya que a mediados de agosto suelen migrar. Esta zona de acantilados es famosa por sus arcos de piedra, y por las preciosas vistas que hay desde ellos, pero a qué lo sabéis, el tiempo era nefasto, jajajajaja.

Asomados a los acantilados Dyrholaey

Seguimos nuestro camino para llegar a la Playa de Reynisfjara, o la Playa Negra de Vik, como también se la conoce. Esta playa, además de porque visualmente es muy bella, y más si sale el sol, por el contraste de colores entre la arena negra, el azul del mar y el blanco de las olas rompiendo, también es famosa por sus imponentes columnas de basalto, en las que todos acabamos haciéndonos una foto.

Las niñas alucinaron viendo estas estructuras, sin acabar de entender muy bien cómo se forman de manera natural, y no nos extraña, ya que parecen hechas por un artista, que no es otro que la naturaleza.

Columnas basálticas de la playa de Reynisfjara

Además, aquí pudimos ver una pequeña colonia de Frailecillos en los acantilados. Estos Puffins aún no habían comenzado la migración, y pudimos disfrutar de esta preciosa y colorida ave.

Acabamos el día de nuevo en el camping de Vik, pero yendo antes a su piscina, de la que yo os hablaremos, y es que, en los pueblos grandes de Islandia, siempre hay piscinas, con vasos termales, que vienen genial para relajarse tras un largo día de visitas.

Día 6 – Cañón Fjarðarárgljúfur, Kirkugolf, Cascada Foss a Sidu y Parque Nacional Skaftafell, Svartifoss

Nuestra primera parada del nuevo día fue en un impresionante cañón natural de 100 metros de profundidad y cerca de 2 kilómetros de largo, el Cañón Fjarðarárgljúfur. Horadado por el río Fjaðrá y las potentes aguas glaciares, este cañón es de una impresionante belleza.

Vista del Cañón Fjardarargljufur

Unos kilómetros más al este encontramos Kirkugolf, o el “Suelo de Iglesia”, llamado así, suponemos, porque las columnas basálticas recuerdan a las baldosas de un suelo eclesiástico. Aunque también es cierto que junto a esta formación hubo una importante congregación de monjes irlandeses.

El llamativo suelo de Kirkugolg

Siguiendo por la famosa Ring Road, hicimos una parada en la cascada Foss a Sidu, que con una altura de algo más de 80 metros, en dos tramos, merece la pena detenerse para admirarla.

Cascada Foss a Sidu

Un poco más adelante,  comenzamos a ver un cambio de paisaje, debido a los sedimentos provenientes del impresionante glaciar Vatnajökull, es la zona conocida como Skeidarársandur, en ella, encontramos el puente destrozado de Skeidara, que fue arrasado por una enorme crecida, y desde el que tenemos una excepcional vista de los glaciares al fondo, y de nuestro destino, el Parque Nacional de Skaftafell.

Puente destruido de Skeidara

Tras dejar la camper en el camping del parque nacional, comenzamos una sencilla ruta de una media hora hasta la cascada Svartifoss, otra de las más bonitas de Islandia y que destaca por las columnas de basalto que forman la pared por donde se precipita.

Cascada Svartifoss

Tras visitar la cascada, quisimos seguir el trekking para asomarnos al glaciar Skaftafellsjökull, pero a unos cientos de metros de llegar al mirador Sjónarnípa, la niebla y la lluvia arreciaron, y tuvimos que volver a prisa, y totalmente empapados al camping, donde hicimos noche.

Día 7 – Lagunas glaciares Fjallsárlón y Jökulsárlón, Diamond Beach, Lækjavik Beach, noche en Djúpivogur

El día siguiente amaneció tranquilo y con sol, y nos llenó de fuerza, ya que pudimos ver, en nuestra ruta hacia el este, las preciosas lenguas glaciares. La primera parada del día nos llevó a la laguna Fjallsárlón, lugar que elegimos para hacer una excursión en barca por la laguna y acércanos al glaciar. ¿Por qué elegimos esta y no Jökulsárlón? Pues porque queríamos ver este paisaje tranquilo, casi solos, y fue todo un acierto.

Vista del glaciar de Fjallsarlon

El recorrido en zodiac por Fjallsárlón lo hicimos solos, no había más barcas en la laguna. Y, además, el guía de  Fjallsárlón Iceberg Boat Tours, era un gran entendido de su entorno, y nos ofreció una interesantísima charla sobre la laguna, el glaciar, su entorno, y el retroceso imparable al que se están viendo sometidos los glaciares islandeses por culpa del cambio climático.

Con un trozo de iceberg en la laguna

En serio os decimos que las fotos no le hacen justicia a este impresionante paisaje glaciar que recorrimos durante un par de horas.

Camino de la laguna Fjallsarlon

Desde aquí, fuimos a la laguna Jökulsárlón, donde lo que más te impresiona, después del precioso paisaje con el glaciar al fondo, es su bello color azul intenso, y sus icebergs rumbo a la desembocadura de la laguna.

Laguna Jokulsarlon

Justo al lado, encontramos quizás la playa más impresionante que hemos visto nunca, y no es por la playa en sí, sino por los delicados, bonitos y efímeros trozos de hielo cristalino que la salpican. Se trata de la preciosa Diamond Beach, donde va a descansar los trozos de iceberg que salen al mar desde la laguna Jökulsárlón, y que por acción de las corrientes acaban sobre la arena.

Siguiendo nuestro rumbo hacia los fiordos del Este, hicimos una pequeña parada para descansar, con vistas a la montaña Vestrahorn, o montaña “Batman”, también paramos en la Reserva Natural de Hvalnes, y en la preciosa playa de Lækjavik.

Playa negra de Laekjavik

Para finalizar el día nos acercamos a la piscina termal gratuita y al aire libre de Djúpavogskörin, pero ¡!estaba llena!! y no pudimos disfrutar de ella, así que nos fuimos directos al camping de Djúpivogur, uno de los que más nos gustó de todo el viaje.

Tras cenar salimos a pasear por este pueblo y a que las niñas jugaran en una colchoneta de aire que hay en su parque, y en otros tantos parques de los pueblos de Islandia.

Día 8 – Fiordos Este, Seyðisfjörður, Litlanesfoss y Hengifoss, Vök Baths

Este día fue uno de los más largos en carretera, ya que recorrimos los fiordos del Este a través de la Road 1, dirección a Egilsstaðir. Aunque existe opción de acortar el camino utilizando el paso de Oxi, teníamos claro que uno de los placeres de viajar a Islandia era conducir por estos bellos paisajes.

Tras varias paradas, llegamos Egilsstaðir, donde aprovechamos para hacer compra en el Bonus de la ciudad, y desde ahí pusimos rumbo a uno de los pueblos más bonitos del país, Seyðisfjörður, haciendo una parada, un poco antes de llegar, para visitar la preciosa cascada Gufufoss.

Cascada Gufufoss

Seyðisfjörður se ha hecho famoso en los últimos años gracias a su calle pintada con arco iris, en apoyo al colectivo LGTB, y por su preciosa iglesia azul.

Calle principal de Seydisfjordur

Además de recorrer esta preciosa calle, y los alrededores, nos acercamos a ver las curiosas esculturas en forma de cúpula realizadas por el artista alemán Lukas Kühne, situadas en un bello lugar que nos ofrece unas geniales vistas del fiordo.

Esculturas en forma de cúpula en Seydisfjordur

Desde aquí, volvimos rumbo a Egilsstaðir, para realizar una ruta para conocer las cascadas Litlanessfoss y Hengifoss. Desgraciadamente, Hengifoss traía muy poquita agua, y no pudimos disfrutarla en toda su grandeza.

Cascada Litlanessfoss

Para terminar el día, nos acercamos a los primeros baños termales que visitamos durante el viaje, Vök Baths, muy cerca Egilsstaðir. Los baños de Vök son los únicos de Islandia que están creados por piscinas flotantes sobre un lago, y nos permiten pasar de las aguas termales, a bañarnos en las frías aguas del lago.

Los baños termales Vök Baths

Ubicados sobre el lago Urriðavatn, se aprovechan las aguas termales que fluyen desde el fondo del lago para crear este precioso entorno, en el que disfrutamos de una tarde de relax y un bonito atardecer antes de poner rumbo al norte donde dormimos en un camping junto a la Road 1.

Piscinas termales de Vök Baths sobre el lago

Día 9 – Stuðlagil Canyon, Dettifoss y Selfoss, Cráter Víti, Hverir, Cueva Grjótagjá, Mývatn Nature Baths

Hoy teníamos otro día super completo, que comenzamos realizando una ruta a pie para conocer el Cañón Stuðlagil, un precioso cañón con columnas de basalto que nos dejó realmente sorprendidos.

El cañón de columnas de basalto Studlagil

Tras recorrer el cañón, pusimos rumbo a dos de las cascadas más impresionantes del país, Dettifoss y Selfoss. La primera que visitamos fue Dettifoss, la que está considerada como la cascada más potente de Europa, y que nos recibió con un impresionante arco iris. Es tan brutal esta cascada, que te deja sin palabras y no puedes más que estar embobado mirando la caída del agua.

La Cascada Dettifoss nos recibió con un Arco Iris

Desde Dettifoss, y dando un paseo junto a los acantilados, llegamos a Selfoss, al norte de la anterior, no tan imponente, pero muy llamativa por su forma en U, y sus columnas basálticas.

Cascada Selfoss

Nuestra siguiente parada fue en el enorme Cráter Víti, muy cerca del lago Mývatn. Este enorme cráter cuenta con un precioso lago de color verdoso en su interior, y se encuentra situado a su vez dentro del enorme cráter del volcán Krafla, que tiene más de 10 kilómetros de diámetro.

Desde aquí nos dirigimos a Hverir Námaskarð, un paisaje repleto de fumarolas, pequeños cráteres y antiguos restos de minas de azufre. El paisaje es brutal, pero huele muy muy mal, las niñas se negaron a bajar de la camper…

Zona de fumarolas de Hverir

Desde aquí, nos fuimos a la Cueva Grjótagjá, que cuenta con unas preciosas aguas termales de color esmeralda, en las que antiguamente podías bañarte, pero que ahora han prohibido. El lugar es bastante visitado desde su aparición en la serie Juego de Tronos.

Antes de irnos a descansar, decidimos ir a relajarnos a los baños Jardbodin , o Myvatn Nature Baths, unos preciosos baños con aguas sulfurosas azuladas que ofrecen unas preciosas vistas del entorno del lago, eso sí, el olor, aunque se puede tolerar, es bastante desagradable.

Baños termales de Myvatn

Esa noche descansamos en un camping junto al lago, zona en la que, por cierto, deberéis acostumbraros a las moscas, no en vano, el lago Mývatn también es conocido como el lado de las moscas.

Día 10 – Hverfjall Crater, Dimmuborgir, Skútustaðagígar, Godafoss, Baños Geosea Húsavik

El día de hoy lo dedicamos a conocer los alrededores del lago Mývatn, uno de los paisajes más bonitos del norte del país. Comenzamos visitando el Cráter Hverfjall, que con su forma cónica y sus aproximadamente 140 metros de profundidad, lo convierten en uno de los cráteres más perfectos y llamativos del mundo.

El enorme cráter Hverfjall

Muy cerca del cráter encontramos los campos de lava de Dimmuborgir, con más de 2000 años de historia y fruto de violenta erupción volcánica. En ellos, se pueden realizar varias rutas a pie para disfrutar de las curiosas formas que ha generado la lava, que les ha llevado a adquirir el sobrenombre de “castillos oscuros”, y en los que encontramos curiosas formaciones como la conocida como “Iglesia Gótica”.

Siguiendo bordeando el lago dirección oeste nos encontramos con los pseudocráteres de Skútustaðagígar, unas curiosas montañas en forma de cráteres que se formaron por la emisión de vapores que crearon estas elevaciones, por las que hoy en día podemos pasear y obtener unas bonitas vistas del entorno y del lago.

Los pseudocráteres de Skutustadagigar

Muy cerca del lago, nos encontramos con otra imponente cascada, en este Godafoss, conocida por ser la cascada en la que los vikingos lanzaron al agua a sus dioses para adoptar el cristianismo. Pero no solo por eso, sino por ser una preciosa cascada en forma de “U”, que podemos observar fácilmente desde sus dos lados.

Cascada Godafoss

Y como ya nos habíamos aficionado a los baños termales, y puesto que haríamos noche en Húsavik, no pudimos resistirnos a acercarnos a los baños termales Geosea, que se caracterizan por estar junto a un acantilado, ofreciéndonos la sensación de piscina infinita y por atemperar las calientes aguas termales con agua marina.

Baños termales de Húsavik

Día 11 – Excursión ballenas, Akureyri, Hofsos, Granja Glaumbaer

Estábamos en Húsavik por una de las experiencias que más ganas teníamos de hacer en Islandia, ¡ver ballenas!! Desde el puerto de Húsavik parten todos los días excursiones para el avistamiento de cetáceos y delfines, así como otras especies.

Nuestro barco para ver las ballenas

En nuestro caso, optamos por una compañía que cuenta con unos preciosos barcos pesqueros reconvertidos, North Sailing, para salir a navegar por esta preciosa bahía, de la que es conocida como la Capital de las Ballenas de Islandia.

Aunque costó, tuvimos suerte y pudimos ver a un grupo de Orcas, algo que según parece es bastante difícil, y con lo que conseguimos llevarnos un gran recuerdo.

Orca en la bahía de Húsavik

Desde Húsavik pusimos rumbo a la que se conoce como la capital del norte, Akureyri, segunda ciudad del país, y con un par de puntos interesantes en su casco urbano, por el que paseamos conociendo su llamativa iglesia y sus preciosos edificios.

Akureyri, la capital del norte

Nuestra idea, era recorrer la península de los Trolls, Trollaskagi, pero se nos hizo muy tarde, así que nos fuimos directos a Hofsos, donde queríamos disfrutar de su preciosa piscina termal infinita, pero… ¡Estaba cerrada!, así que, cambio de planes, ya os dijimos que es normal en este país cambiar de planes, y por eso la elección de la camper para recorrerlo. Terminamos el día visitando la granja Glaumbaer, una tradicional granja con techos de turba y césped.

Día 12 – Hvítserkur, Cañón Kolugljúfur, Península de Snaefellsnes, Kirkjufell

Para comenzar el día nos acercamos a ver la Iglesia Víðimýri, del siglo XIX, y una de las pocas que quedan en el país con el techo cubierto de césped.

La preciosa iglesia con el techo de cesped de Vidimyri

Tras esta visita, seguimos avanzando hacia el oeste de Islandia, en dirección a uno de los monumentos naturales más llamativos de la costa islandesa, Hvítserkur, también conocido como el Troll o Dragón de piedra, aunque realmente a nosotros no nos pareció ninguna de las dos cosas…

El troll de piedra de Hvitserkur

Este enorme farallón, que tiene unos 15 metros de altura, podemos verlo desde un mirador sobre el acantilado, o descender a la playa por un sendero para verlo, incluso si hay marea baja nos podemos acercar hasta él.

Tras esta visita, nos dirigimos a ver el Cañón Kolugljúfur, otro de esos increíbles paisajes que el poder de los ríos islandeses a creado con sus crecidas. Este cañón, que cuenta aproximadamente con 1 kilómetro de largo, nos ofrece preciosos saltos de agua y bonitas pozas de diferentes colores de azul.

El impresionante Cañón de Kolugljufur

A pesar de que nos hubiera encantado visitar los Fiordos del Oeste, el no disponer de un 4×4, no nos permitió aventurarnos en esta zona del país, así que pusimos rumbo a la península de Snaefellsnes, haciendo antes una parada en el Cráter Grábrók. Del que no habíamos oído hablar y nos parece una parada obligatoria, estando junto a la Road 1.

El cráter Grabrok y su campo de lava

Este precioso cráter, que tiene poco que envidiarles a otros más famosos del país, está acondicionado por unas pasarelas de madera que permiten recorrerlo entero y visitar los campos de lava de alrededor.

Una vez en la Península de Snaelfellsnes, y viendo de pasada el campo de lava de Berserkjahraun, fuimos directos a ver uno de los símbolos del país, la montaña de Kirkjufell, que con sus casi 500 metros y su peculiar forma cónica, que la ha hecho adquirir el nombre de “Montaña Iglesia”, es uno de los lugares más fotogénicos del país.

La montaña iglesia, Kirkjufell

Para terminar el día, y con la lluvia de nuevo castigándonos, nos fuimos a relajarnos a la piscina municipal de Olafsvik, antes de ir al camping. ¿¿Os hemos dicho ya lo bien que vienen las piscinas de los pueblos islandeses??

Día 13 – Hellisandur, Cráter Saxhóll, Acantilados de Lóndrangar, Playa Ytri Tunga, Parque Nacional Thingvellir

Continuamos nuestro viaje recorriendo la península de Snaelfellsnes, con un tiempo bastante malo. Haciendo una primera parada en Hellisandur, un pequeño pueblo conocido por ser la capital del Street Art de Islandia.

Hellisandur, capital del Street Art islandés

Tras esta artística visita, nos dirigimos al Cráter Saxhóll, bastante llamativo por su forma y su escalera metálica que te lleva a la boca, pero el viento era tal, que la pobre Zoe no pudo permanecer en la boca del cráter porque el viento la tiraba, así que hicimos una visita express, y que decir, pues que el cráter está chulo, pero el que vimos el día anterior es muchísimo más bonito.

Escalera de subida al Cráter Saxholl

Continuamos recorriendo la península hasta llegar a los acantilados de Lóndragar, que nos ofrecen una interesante vista de esta zona de la costa, formada por la lava hace millones de años.

Un poco más adelante encontramos Búðakirkja, la iglesia negra de Budir, otra de esas sencillas iglesias que vas encontrando por toda Islandia, con la particularidad de ser de color negro y ofrecer un contraste los colores que la rodean.

La Iglesia Negra de Budir

Tras la visita de la iglesia, nos dirigimos a la playa de Ytri Tunga, donde pudimos observa focas, que aunque se pueden ver en otros puntos del país, no habíamos tenido la suerte.

Huyendo del mal tiempo de la península, y dejándonos alguna visita debido a ello, nos dirigimos al Parque Nacional de Thingvellir, donde realizamos una ruta circular a pie para conocer sus puntos más destacados.

El Parque Nacional de Þingvellir es famoso por sus importantes formaciones geológicas, pero, sobre todo, por ser el lugar donde podemos ver a las placas tectónicas euroasiática y norteamericana separarse, gracias a la falla Almannagjá.

Caminando entre la falla de Thingvellir

También es un lugar de suma importancia histórica, porque en estas tierras se creó el primer parlamento del mundo, Alþingi, donde los vikingos, sí, sí, los vikingos se reunían para juzgar a quienes infringían la ley.

También interesante de visitar en el parque es la Cascada Öxarárfoss, así como Flosagjá y Peningagjá, unas fracturas en el valle repletas de agua, o la iglesia de Thingvellir.

Cascada Oxararfoss, Thingvellir

Día 14 – Geysir, Gullfos, Secret Lagoon, Volcán Fagradalsfjall

Hoy era nuestro último día de Camper, y teníamos que aprovechar y ver las zonas del Círculo Dorado que nos faltaban por ver, como el día anterior, el tiempo no era todo lo bueno que nos gustaría, y por ello descartamos visitar la Cascada Bruarfoss, ya que había que hacer una ruta de unos 8 kilómetros, así que pusimos rumbo a Geysir.

Uno de los geiser

La palabra Geiser nació aquí, gracias al gran Geysir, y a pesar de que hace años que le gran Geysir no tiene actividad, todavía podemos visitar esta zona de geisers y aguas hirvientes, con especial atención del gran geiser activo llamado Strokkur.

Strokkur en acción en Geysir

El geiser Strokkur, lanza sus aguas entre 25 y 30 metros de altura, llevándolo a estar catalogado actualmente como el cuatro geiser más alto del mundo. Ver como se forma esa enorme burbuja y como sale el chorro de agua hirviente hacia el cielo es una auténtica pasada.

Tras un buen rato disfrutando la zona, pusimos rumbo a otras de las imponentes cascadas del país, Gullfoss, que dispone de dos caídas de agua, una de 11 metros y otras con algo más de 20 metros. Es una cascada muy chula, que se puede ver desde arriba, de un mirador y desde abajo por una pasarela cercana.

Cascada Gullfoss desde mirador superior

Estando tan cerca de unos baños termales, no pudimos resistirnos a acercarnos a Secret Lagoon o Gamla Laugin, los que serían nuestros últimos baños termales en Islandia. La Laguna Secreta está considerada como la primera piscina construida en Islandia, y aprovecha las aguas termales de los alrededores para ofrecer una gran piscina natural donde relajarse y disfrutar de estas ricas aguas termales.

Baño en la Laguna Secreta

La tarde del último día la quisimos dedicar a visitar el volcán Fagradalsfjall, llegamos a uno de los parkings desde los que se accede a las rutas a pie que te acercan al volcán, pero, primero que el volcán en ese momento no estaba activo, algo que pudimos constatar por las cámaras y las gráficas que lo monitorizan constantemente, y segundo porque comenzó a llover a mares y no se veía ni a 10 metros, nos hizo desistir de intentar acercarnos.

No es por quejarnos, pero estuvo el resto de la tarde lloviendo y con muchísimo viento, y la pasamos en el camping de Grindavik, recogiendo la camper y preparando nuestro equipaje.

Si una cosa hay que tener en cuenta en un viaje a Islandia, es que el clima es impredecible y las condiciones varían muy rápidamente, y tendremos que adaptarnos de la mejor forma posible, bien buscando alternativas, bien tomándonos un descanso.

Día 15 – Devolución de Camper, visita a Reykjavik

Era nuestro último día en Islandia, y tras devolver la camper que nos había acompañado durante los 14 días anteriores, íbamos a visitar la capital de Islandia, Reykjavik.

Al salir nuestro vuelo al día siguiente temprano, y encontrarse el aeropuerto de Keflavik a unos 45 minutos de la capital, decidimos pasar la noche de nuevo, en el hotel junto al aeropuerto, por lo que tras devolver la camper, dejamos nuestro equipaje en el hotel y nos fuimos a Reykjavik.

Color en Reykjavik

La pequeña capital de Islandia es una ciudad que nos sorprendió, cosmopolita, colorida y con varios puntos de interés que bien merecen una visita. Lo primero que hicimos fue dirigirnos al puerto viejo, Old Harbour, para degustar una deliciosa sopa de langosta en el restaurante Saegreifinn, el Barón del Mar, además de unas ricas brochetas de pescado.

Tras ello recorrimos el casco antiguo y sus coloridas calles, la famosa Iglesia Hallgrimskirkja, Solfar, la escultura conocida como “El viajero del Sol”, el auditorio Harpa Concert Hall, y las calles comerciales del centro.

El Viajero del Sol, Reikiavik

Un interesante día que ponía fin a nuestro viaje por Islandia en 15 días, un país que nos ha “enganchado”, y al que tenemos claro que volveremos, para recorrer lugares que no nos han dado tiempo, y para verlo en otra época, ya que si algo tiene Islandia son paisajes cambiantes con las estaciones.

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